| LO QUE ELLAS QUIEREN y pocos quieren escuchar | ||||
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Hay semanas en que la tierra gira demasiado rápido, y a más de uno nos dan ganas de gritar: “Paren un segundo el planeta, que me quiero bajar”... Pero entre tanto acelere, hubo algo que valió la pena esta semana, aunque no me lo crean sin salir de la ciudad pude platicar con una franca y muy talentosa “ardillita”.
¿Cuál era su talento? ...Bueno, pues muy simple la ardillita tiene el don de responder lo que muchas mujeres piensan pero no dicen, así es que si a usted no le da miedo y se atreve a escuchar ahí le va lo que ellas quieren. Ya acomodada empezó la ardillita: "Por lo general queremos lo que no podemos tener o lo que no debemos tener, pero realmente ya no se trata de lo que queremos, se trata de hacer lo que “se puede” con lo que se tiene. Hemos adaptado la idealización del príncipe azul en su corcel blanco que todas tenemos desde niñas. Ahora aceptamos al príncipe, aunque no sea azul y además con el paquete te incluyan a una esposa o una suegra” Son según palabras de esta ingeniosa ardilla una nueva generación: “Somos una nueva raza de mujeres independientes y retantes al sexo masculino que preferimos mil veces ser botadas por cabronas que por pendejas... Somos mujeres multifuncionales y completas que a veces somos etiquetadas como bichos raros... Somos viejas entronas que igual le entramos a oficios rudos como cualquier wey. Mujeres que viven su libertad sexual, y que se atreven a decir “necesito una buena cogida” o “deseo un buen orgasmo”. Mujeres sin miedo que ven a la vida no de frente, sino DESDE ARRIBA. Son mujeres que perfectamente pueden vivir solas y que su misión en la vida definitivamente no es casarse o tener hijos. Mujeres que ambicionan aventuras, que así como conquistan montañas y realizan por la mañana un trasplante de cerebro, llegada la tarde pueden cocinar un pato a la naranja. Dice la imponente ardillita con voz firme: “La soledad es muy cabrona, por eso el grueso de la población femenina se somete a recibir las migajas que el hombre ofrece y aceptan ser “la otra” de un misógino neandertal que por lo regular no da el ancho ni con una, ni con la otra. Se detiene nuestra invitada para observarse y dice sonriendo: “Yo por otro lado, no he podido encontrar una persona que pueda con el reto que represento, sin afán de ser egocéntrica: NO PUEDEN CON EL PAQUETE” Pero al escucharla le dije: ¿que las llevó ahí?, Y entonces nuestra inusual entrevistada nos compartió: “Yo misma me considero una mujer preparada, fuerte, inteligente, guapa. En pocas palabras “chingona”. Y a pesar de mis tantas virtudes, he permitido una y otra vez recibir todo MENOS lo que me merezco. Le he puesto descuento a mis sueños, he adaptado lo que alguna vez quise con lo que hoy está a mi alcance.” Entre unos tequilas y algo de botana continuo: “Con ustedes los hombres igual te chingas si estas feita y tonta, que si eres un paquetazo de mujer bien preparada. A unas les espera una casa llena de chamacos y a las otras… la soledad. Pero ya más avanzada la charla y con ganas de gritar a voz en cuello la ardillita se levanto muy segura y dijo: Quiero una pareja que sea capaz de existir a MI MISMO NIVEL. Que me rete a ser mejor y que yo pueda ayudar a su crecimiento, Quiero un cabrón que no se aburra de coger conmigo, Quiero que sea un forro, un mangazo! De todas maneras son unos hijitos de puta no?, Mínimo que el sacrificio sea pagado con 22 centímetros de placer, Quiero vivir todas las aventuras que el mundo tiene para sus hijos. No nací solo para ser hija, madre, pareja y publicista QUIERO MÁS y sobre todo alguien que se atreva a vivirlo como un SOCIO conmigo” Antes de terminar la conversación y casi al despedirse la ardillita se freno ante mi, me miro a los ojos y dijo algo que me dejo pensando en la sordos que hemos sido: “Lo único que puedo decirles es que todas QUEREMOS SER FELICES... “hoy al hablar contigo me ayudo a reiterar los motivos por los cuales el día de hoy he decidido estar sola, sentirme orgullosa por tener los ovarios de convertirme en una “MUJER BICHO” y sostener mis convicciones cuésteme lo que me cueste. Así es que por el bien de todos, pero sobre todo de nuestra muy auténtica entrevistada, valdría la pena ser un poco más hombres y menos machos, permitirnos ser humanos, antes que cabrones y aprender a escuchar, porque sino el día que reaccionemos muchas de estas mujeres ardillitas se refugiarán en los arboles y para cuando nos demos cuenta estarán muy alto para alcanzarlas. Para CON MANZANAS Alfonso Rosas
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